En el número de junio de la revista MiraLes encontraréis la
reseña de estas memorias: los recuerdos de una superviviente que ha sido
capaz de resistir las privaciones del cuerpo y del corazón sostenida
por sus amigas, sus amantes y, sobre todo, por la literatura. Su madre adoptiva le quemaba los libros. Ella los quiso tanto que los memorizó y, cuando descubrió que tenía el poder de escribir (una epifanía expresada con un nada poético "a la mierda – pensé- puedo escribir yo"), Jeanette Winterson descubrió que tenía en sus manos la venganza perfecta.
Leyendo estas memorias
accedemos al lado más personal de una escritora admirable: la resistencia frente a su madre adoptiva, la búsqueda de la madre biológica, la tortura del
fanatismo religioso, la dificultad para amar y compartir el mismo
espacio físico, la propia intimidad; la caída en la locura, la fidelidad a un@ mism@... y tantas cosas que cada un@ sabrá encontrar en esta vida que empezó con augurios de
miseria física y espiritual, y ha acabado - de momento- en éxito, fama y una cuota de felicidad razonable.
¿Quieres saber más?... Ven aquí.

Me gustó este libro de Winterson. Me encanta desde el título. Qué bueno.
ResponEliminaImpresionante su modo de desnudarse y de contarse. De decirse en público. Seguro que ha sido un viaje interesante para ella, como lo es para quienes seguimos su obra.
Un abrazo.
Muchas gracias por tu comentario, y sí, completamente de acuerdo con lo que dices. Me has hecho recordar cuánto me gustó relacionar tu novela Melalcor con novelas de Jeanette Winterson, La pasión, Escrito en el cuerpo...
ResponEliminaUn abrazo fuerte para ti!